A CONTINUACIÓN: UNA INTERESANTE -Y CONMOVEDORA- HISTORIA QUE ME ESCRIBE MI AMIGO DIMAS GUERRA (ANTES SE LLAMABA “LOLA”, PERO SE CAMBIÓ EL NOMBRE AL CUMPLIR 27… ES UNA VIEJA TRADICIÓN DE SU PUEBLO). ESPERO LES GUSTE.
Hermano tan querido:
He desaparecido por demasiado tiempo. No trataré de ocultarme en pretexto alguno. Lo que sí haré, sin embargo, es confiarte por lo que he pasado en los días previos. Mi sobrino Mianmar Botello, hijo de mi hermana Margot, me invitó a pasar unos días con él en la pequeña ciudad de Lampaché, en Belice. Todos los meses de febrero, los habitantes de Lampaché hacen pequeña tortitas (pacholas, diría mi madre) de tierra. Algunas llevan dentro piedrecillas. Otras, pequeños pedazos de excremento de búfalo pardo (éstas últimas tienen un extraño sabor a jamón serrano pasado). Las últimas están aderezadas con plantitas y escarabajos del río Biobio de Chile. El reto consiste en ingerir cuantas pacholas sea posible. El ganador este año fue un hombre de 129 kilos de nombre Alberto Aldama de la Roqueta, un aristócrata beliceño de piel negra como la noche y un tufo bucal incomparable. Yo quedé colocado en un muy honroso lugar 27. El final de mi aventura fue una pachola terrible que rebozaba en lombrices de tierra, flor de loto y tres o cuatro pedazos de excremento de búfalo de un color extrañamente amarillo. El sabor fue un poco demasiado para mí. Lo que creo es que el búfalo en cuestión había ingerido, quizá, una dosis de curry con cilantro que algún malnacido hindú (sobran, sobran) le dio. No sé cómo habrán llegado el curry y el hindú a Belice, pero eso, honestamente, no me incumbe. El caso es que aquella pachola sabía a Nueva Delhi. Y ahí sí, amigos, paso.
Un abrazo, ya de vuelta
Arriba y adelante.
Dimas Guerra
Yo tuve esa experiencia alguna vez. Me refiero al curry hindú y al sabor de Nueva Delhi. Fue cuando mi primo Uma me invitó a pasar unos días en su finca. Me hizo una apuesta: estira tu ano logrando un diámetro mayor a 8 centímetros o lame la acera. Álcancé sólo 7.2. La acera sabía a pachola. Sí.
Creo que conozco a tu primo Uma… Yo también fui sometido a ese tipo de tortura.
Una cosa, solamente: la acera, ¿sabía a pachola?
Curioso.