HACE UNOS DÍAS RECIBÍ ESTE CURIOSO (quizás triste) CORREO DE MI AMIGO ROBINALDO HUAROCO. ESPERO LES GUSTE.
Estimado maestro Canapé:
Hoy me encuentran particularmente feliz. Resulta que el día de ayer aprendí a jugar el viejo juego mexica del “Calolpulli Oué!”. Este juego consiste en sentarse a la orilla de un río y esperar. El primero que vea un renacuajo saltar, gana. El contrincante debe, entonces, aventarse al río con sendas bolsas llenas de papas podridas atadas a los tobillos. Es posible que el contrincante muera, como fue mi caso ayer. Sin embargo, la muerte de mi rival no me dolió mucho, dado que se trataba de mi bisabuelo Everardo, que ya no podía ver. Ahora que lo pienso, quizá fue por eso que le gané en nuestro partido de Calolpulli Oué!.
En fin, ya fue tarea de Dios
Cabe decir que después de vencer en Calopulli Oué! a mi bisabuelo Everardo - y de esperar infructuosamente a que el pobre saliera a flote – decidí ir al restaurante Taco Inn, donde probé el nuevo especial Niño Innvuelto: una sabrosa mezcla de chicharrón de queso, rajas y carne asada al pastor. Lo recomiendo.
Y los abraza
Robinaldo Huaroco