RECORDANDO EL INFIERNO 3:
EL MAESTRO DE LOS TÍTERES DESTRUYE A LA COMPETENCIA
Por W. S. Boycott
Los días pasan volando escuchando buena música. Recordando aquellos viejos tiempos en que descubrimos grandes discos y por un momento infinito, no podemos dejar de escucharlo sintiendo que es lo mejor que ha sido creado. Para mí, como para muchos otros, el Master Of Puppets de Metallica definió una era. Un hito incomparable en el género de la música Heavy Metal. No hay disco de ninguna otra banda metalera que en cada uno de sus cortes musicales logre capturar con tanta brillantez la fuerza, lo pesado y el efecto head-banger como este álbum. Desempolven su copia del disco, póngalo en el estéreo y comencemos la tertulia del día.
El disco salió a mediados de 1985. Tres discos en tres años. Cada uno mejor que el otro. ¿Quién podía detener a Metallica a mediados de los ochenta? La respuesta es fácil: Nadie. Para ese momento seguían haciendo giras mundiales como teloneros. Para cuando sacaron el material más reciente, el mismísimo Ozzy Osbourne los invitó a su gira. No tardó mucho en arrepentirse ya que la mayoría de las presentes iban a ver a los cuatro mogotes de San Francisco y no al pseudo-Amo de la Oscuridad. La leyenda comenzaba a consolidarse entre todos los fanáticos del Heavy Metal: Los Dioses del metal habían llegado para quedarse y nadie los iba a quitar de su trono. Cuanta influencia y banda que hubo antes de ellos, tan solo les pavimentó el camino para llegar a donde estaban.
La aguja lectora se recuesta sobre el acetato de nitrocelulosa (lp para aquellos que no saben a lo que me refiero) y de inmediato comienzan a sonar dos guitarras acústicas. La calma antes de la tempestad. Como lo iniciaron en Ride The Lightning y lo seguirían haciendo hasta …And Justice For All (ese será mañana), dan una breve introducción armónica a la primera canción del disco. Un preludio si así lo quieren ver. De un momento a otro el escucha no sabe lo que lo golpea en la cabeza y arrancan las guitarras, bajo y batería a toda velocidad. Battery es una de sus mejoras rolas, sigue siendo el número con el cual cierran todos sus conciertos. Un clásico por sí solo.
La segunda canción del disco es la que le da nombre al álbum, otro de sus modismos que adoptaron desde Ride The Lightning. Y la verdadera joya del disco. Rebasa los ocho minutos de duración y su estructuración es épica. Comienza fuerte, se desarrolla hacia uno de los mejores duelos de guitarra en la historia de la música, para volver a subir el volumen y culminar con un solo de guitarra que enchina la piel nada más de recordarlo. No se trata de un engomado de notas a lo loco. Está muy bien pensado y ejecutado por el grande Kirk Hammett. Ha momentos alcanzo a distinguir la risa diabólica en sus notas.
Por si creían que se podían escapar, ya para el segundo corte creen estar agotados, no han escuchado nada: The Thing That Should Not Be es un corte lento y diabólico. Su ejecución es complicada y precisa. James Hetfield alguna vez la definió como la rola más pesada jamás creada; no sé si lo sea, pero en realidad se le acerca mucho. El cuarto corte del disco (y otro modismo que seguirán usando hasta el disco Negro) es la balada Welcome Home (Sanitarium). Esta canción y Fade To Black son de las mejores composiciones del grupo. En esta ocasión se habla de la locura y la soledad que esta provoca. Hetfield comienza a definirse como uno de los mejores letristas del Heavy Metal.
Disposable Heroes es la canción que carga más con la temática visual del disco (portada). Habla acerca de la juventud militarizada de los EE.UU. y como todos se convierten en carne de cañón. Es rápida y fuerte, se recomienda escucharla a todo volumen. Leper Messiah es un verdadero himno del metal. Para mi gusto es un tipo de precursor de canciones como Walk de Pantera. El inicio con el conteo de Lars Ulrich “1…2…1, 2, 3, 4, 5” es el momento para levantar las manos y comenzar a agitarlas en el aire. El penúltimo corte del disco es la canción instrumental más recordada por los fanáticos: Orion. Aprovecho este momento para recalcar el brillante trabajo de su primer bajista Cliff Burton. En esta canción hace un trabajo estupendo en no solo apoyar la base rítmica de la canción si no que se presenta a sí mismo como una tercera guitarra. En Master Of Puppets Cliff es el pegamento que mantiene fuerte a la estructura. Es sin duda el disco donde más brilla el bajo. Como veremos adelante, en futuras entregas del blog, por el resto de sus discos habrá una pelea constante por cuanto bajo poner en cada canción.
El cierre llega en manos de Damage, Inc. Explosión de velocidad y brutalidad. Culminación perfecta para uno de los grandes discos de la música en general.
Si no lo conocen, ya se están tardando. Si son fanáticos espero lo hayan estado escuchando como su humilde servilleta mientras escribía estas líneas. Mañana nos daremos de topes con otra de las grandes piezas clásicas del metal. Habrá mucho de donde agarrarnos y comentar.
Saludos. Metal. Señal del diablito al aire.